domingo, 15 de junio de 2014

EL TRIANGULO AMOROSO



Todos los días estamos expuestos a leyes, normas de conducta social y de comportamiento que regulan el orden entre las personas. Cuando se trata de la relación entre el hombre y la mujer no es diferente. Sí, existen mandamientos, leyes que una vez que se obedecen y son respetadas hacen que la pareja alcance el tan soñado “y vivieron felices para siempre”.

Cierta vez Le preguntaron al Maestro cuál era el gran mandamiento en la Ley. Él respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”. Y completó la respuesta diciendo: “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Sin un contacto con el Autor del Amor, las personas intentan con sus propias fuerzas mantener un matrimonio. Y muchas fracasan porque no logran hacer en la práctica lo que saben en la teoría. 

El propio Dios ordenó que debemos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismo, es decir, tratar a quien amamos así como queremos ser tratados.

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